lunes, 29 de febrero de 2016

GETZ/GILBERTO. CRÓNICA VISUAL DE UN ENCUENTRO HISTÓRICO


Hace algunos días, Radio Jazznoend, ponía en el aire un programa dedicado a las grabaciones producidas para Verve Records por Creed Taylor, entre los años 1962 y 1963, protagonizadas todas ellas por el saxofonista Stan Getz, acompañado de diversas figuras del jazz norteamericano y de la bossa nova brasileña. 
Entre estas grabaciones, brilla con luz propia la histórica Getz/Gilberto, por su calidad, su formidable éxito y su legado imperecedero. Un extraordinario encuentro musical en el que intervinieron, el propio Stan Getz, el guitarrista y cantante brasileño João Gilberto y su esposa Astrud, así como el compositor carioca Antonio Carlos Jobim, el batería Milton Banana y el bajista Tião Neto, todo ello organizado y dirigido por ese productor visionario que fue Creed Taylor. 

Hoy, para completar lo dicho en aquel programa, os ofrecemos un reportaje fotográfico de este encuentro, con escenas únicas de aquellos artistas que los días 18 y 19 de marzo de 1963, protagonizaron uno de los grandes momentos de la historia de la música del siglo XX. 



Los protagonistas: de izquierda a derecha, Tião Neto, Tom Jobim
Stan Getz, João Gilberto y Milton Banana.


João Gilberto, Stan Getz y Tião Neto.


Creed Taylor, Tom Jobim, João Gilberto y Stan Getz.


Tom Jobim, Stan Getz y João Gilberto




Stan Getz, Milton Banana, Tom Jobim, Aloysio de Oliveira, 
João Gilberto y su esposa y gran sorpresa del álbum, Astrud.




Portada original del álbum ilustrada con un grabado de la 
pintora puertoriqueña, Olga Albizu.


Astrud Gilberto, Creed Taylor y Monica Getz (esposa
de Stan Getz), recogiendo un premio Grammy de las 
manos de Sammy Davis Jr.

Y para despedir nuestra aproximación visual a este gran encuentro musical, os dejamos con un encantador vídeo extraído del filme de 1964, "Get Yourself a College Girl", en el que Astrud Gilberto, acompañada del cuarteto de Stan Getz, interpreta The Girl From Ipanema (Garota de Ipanema), el gran éxito del álbum Getz/Gilberto.



domingo, 28 de febrero de 2016

ANTONIO CARLOS JOBIM: LAS GRABACIONES CTI



En el período comprendido entre Mayo de 1.967 y  el mismo mes de 1.970, el compositor brasileño Antonio Carlos Jobim graba para la discográfica del productor Creed Taylor, inicialmente ligada a A&M, tres discos de extraordinaria calidad. Se trata de las grabaciones más jazzísticas de la carrera de Jobim; discos esencialmente instrumentales,  todos ellos con la clara impronta de las grabaciones CTI: una sonoridad cálida, deliciosa, con sutiles arreglos orquestales y la participación de algunos de los mejores solistas de jazz y músicos de estudio del momento. Los arreglistas, Claus Ogerman y Eumir Deodato, fueron los seleccionados para los discos de Jobim. Por otra parte, la perfecta acústica de la grabación lograda por el mítico ingeniero de sonido Rudy Van Gelder, fue también una de las características esenciales de estos registros. 

Tom Jobim

Si en este marco, capaz de lograr notables grabaciones con un material mediocre (como quedó demostrado en mas de una ocasión), introducimos el lienzo de magníficas melodías del maestro Jobim, el resultado es fácilmente imaginable: lirismo, atmósferas evocadoras, ritmos cálidos, texturas etéreas y refrescantes. 

La primera de las grabaciones para  CTI es Wave, registrada en 1.967. Los arreglos de Claus Ogerman son frescos, ligeros y románticos. Cuerdas y flautas envuelven el piano de Jobim, siempre escueto y contenido. A la guitarrra, el propio Jobim proporciona el acompañamiento rítimico y armónico que caracteriza a la bossa nova. Por lo demás, músicos americanos, salvo la percusión que queda en manos de Dom Um Romao. El disco se abre con la composición de su mismo nombre, Wave, que se convirtió en un estándar interpretado infinidad de veces por músicos de Jazz. Triste es otro de los temas del álbum que es hoy un clásico. Diálogo nos muestra un lírico flirteo musical entre el trombón de Urbie Green y la flauta de Romeo Penque.

Jobim y Claus Ogerman

Lamento es la única pieza vocal del disco, con letra de Vinicius de Moraes, figura única de la música brasileña con el que Jobim compartió algunos años de fructífera parceriaCaptain Bacardi es la pieza mas rítmica de la grabación. El romanticismo queda aparcado en esta composición de raíces mas populares que pone fin a la grabación. Otros temas del  disco son The Red Blouse, Look to the Sky, Batidinha, Mojave o Antigua, todos ellas fabulosas melodías del maestro que forman parte del patrimonio de la música brasileña y del Jazz americano.




En la segunda de las grabaciones Tide, los arreglos corrieron a cargo del compositor y arreglista brasileño, Eumir Deodato. El ambiente es distinto, más brasileño, sin ese entorno mágico e intemporal que proporcionaron a Wave los arreglos de Claus Ogerman.  Todo ello se pone especialmente de manifiesto en los arreglos de metales y cañas y en el tratamiento percusivo de los temas. El cambio de ambiente es inmediatamente apreciable en la primera pieza del album, la histórica Garota de Ipanema que se beneficia de un planteamiento menos frío y despasionado de lo que, hasta el momento, era habitual. Otra novedad es la intervención en la grabación del multi-instrumentista brasileño Hermeto Pascoal, que  podemos escuchar a la flauta en la composición Tema Jazz.

 Eumir Deodato

El disco nos ofrece asimismo el privilegio de escuchar al saxofonista y flautista Joe Farrell, en el único tema cuya autoría no corresponde a Jobim. Se trata de la composición de Pixiguinha, Carinhoso. El tema que da nombre al álbum, Tide, esta basado en la secuencia armónica de Wave y es la mejor ocasión de comprobar el abismo que separa las concepciones musicales de Ogerman y Deodato, tal vez, mas tangible y pasional que Ogerman. Por lo demás, en los temas citados y en el resto de la grabación podremos escuchar a Jobim al piano, tanto acústico como eléctrico, y a la guitarra.



Stone Flower, se grabó también en 1970, un mes antes que Tide, en un momento en que la discográfica de Creed Taylor se independizaba por completo de A&M, de la que dependía hasta entonces. Los arreglos corren nuevamente a cargo de Deodato, y en este caso, son decisivos para el resultado final del álbum que es, sin duda el más interesante de los tres que venimos comentando. De hecho puede ser considerado el punto de partida del alejamiento de Jobim de la bossa nova pura y el comienzo en la experimentación de nuevos ritmos y nuevas estructuras musicales. Así, Jobim explora en algunos de los temas, las raíces mas populares de la música brasileña, como en el caso de Stone Flower, composición melódicamente abstracta y rítmicamente compleja, que ha sido interpretada por diversos músicos del jazz norteamericano.

Sabiá es un tema compuesto por Jobim y por el incondicional amigo y parceiro del maestro, Chico Buarque de Hollanda. Se trata de una bellísima y misteriosa melodía, que en 1.967 recibió un polémico premio en el III Festival de la Canción celebrado en Rio de Janeiro. Otras canciones inolvidables, convertidas hoy en clásicos son Tereza my Love (dedicado a su primera esposa), Children Games (Chovendo na Roseira en su versión brasileña), Amparo o Andorinha. Jobim nuevamente sorprende en el tema God and the Devil in the Land of the Sun, lleno de energía y fuerza percusiva, totalmente alejado de las estructuras de la bossa nova con un explosivo solo de Farrell al saxo soprano, pletórico de aires de libertad y atonalidad que tan extraños y apasionantes resultan en un registro del compositor de Desafinado. 

El álbum finaliza con una larga versión del Brazil de Barroso, interpretada por Jobim al piano eléctrico y voz, únicamente con el acompañamiento de Joao Palma a la batería, Airto Moreira a la percusión y Ron Carter al bajo. A primera vista, puede parecer un simple y fácil relleno para completar la duración deseada para el disco, pero una audición más atenta nos hace comprender de inmediato que se trata de un inigualable ejemplo del arte de las pocas palabras que en la técnica pianística caracterizó a Jobim. El ritmo de samba que de forma obsesiva mantienen los percusionistas y el piano de Jobim, sumerge progresivamente al oyente en una placentera abstracción de la que a duras penas, el final del tema y el comienzo del siguiente, consiguen sustraerle. La reedición de Sony Legacy en disco compacto, nos obsequia con una toma alternativa de este tema, con la adición de acompañamiento orquestal, que de ningún modo consigue mejorar la toma originalmente incluida en el vinilo.


Hasta aquí llega nuestro recorrido por estas grabaciones que constituyen, si no las obras completas, sí una parte muy importante de la obra instrumental grabada por Antonio Carlos Jobim cuya audición es indispensable para el descubrimiento de este genial músico que, aunque algunos decían que tocaba una sola nota y cantaba desafinado, es, sin duda un  genio de la música del siglo XX. 

lunes, 22 de febrero de 2016

RADIO JAZZNOEND. STAN GETZ: LOS AÑOS DE LA BOSSA NOVA



La fusión entre el Jazz y la Bossa Nova es uno de los grandes acontecimientos musicales de la segunda mitad del siglo XX. En este fenómeno, jugó un papel protagonista el saxofonista Stan Getz, que entre los años 1962 y 1963, grabó cinco álbumes producidos por Creed Taylor para la discográfica Verve, que fueron responsables, en gran medida, de la popularización e internacionalización de este seductor estilo y en los que participaron artistas de la talla de los guitarristas Charlie Byrd, Joao Gilberto o Luiz Bonfá, así como el compositor brasileño Antonio Carlos Jobim. En este nuevo programa Radio Jazznoend, os invita a sumergiros en esta música fascinante cuyo irresistible atractivo ha permanecido incólume a través de las décadas.




martes, 2 de febrero de 2016

JAZZNOEND 20º ANIVERSARIO. RECORDANDO NUESTRO "FUEGO CRUZADO"


Como continuación de las celebraciones del 20º aniversario de jazznoend, rescatamos del olvido nuestro "Fuego Cruzado", una de las primeras secciones en los albores de nuestra primitiva página web. En aquel campo de batalla virtual, Parker y Coltrane se batían en duelo dialéctico exponiendo sus enfrentadas opiniones sobre un disco o un artista.

En el episodio que hoy recuperamos para nuestros amigos y seguidores, nuestra disputa versaba sobre los álbumes "The Eternal Triangle" y "Double Take", que los trompetistas Freddie Hubbard y Woody Shaw, registraron a mediados y finales de la década de los '80.  Un servidor era y es un entusiasta de estas grabaciones, pero mi amigo Coltrane, no parecía tan convencido...


PARKER DICE: 
 
El Jazz es también espectáculo. Incruentas batallas entre formidables gigantes; noches de humo y alcohol en olvidados clubes o estudios de grabación que hoy son leyenda... Un público al borde del delirio, una sinfonía de manos y zapatos que no pueden dejar de marcar el ritmo. Músicos en estado de éxtasis; labios al rojo vivo, pulmones a punto de reventar. Un paisaje cada día más lejano en el actual panorama jazzístico, plástico y prefabricado.

Pero aquí tenemos a dos grandes figuras del espectáculo jazzístico del Jazz moderno. Dos exhibicionistas en estado puro: Woody Shaw y Freddie Hubbard. El primero ya nos dejó sin llegar a recibir el reconocimiento que merecía,  el otro intenta ahora regresar de un largo calvario de contrariedades. Pero a mediados y finales de los 80, cuando se registraron  estas sesiones, eran los incontestables reyes de la trompeta Hard Bop. Pura extroversión, un inagotable flujo de electrizante swing para convertir a los más recalcitrantes ateos. Y como imparcial arbitro en este peculiar duelo, el polivalente saxofonista, Kenny Garrett, que no se deja comer el terreno y tiene sus propios momentos de gloria. Y si eres como Santo Tomás, escucha el tema del propio Shaw “The Moontrane”, consagrado por esa “Tower of Power” que fue Dexter Gordon en su propio álbum Sophisticated Giant; si todavía no hubieras quedado convencido, lo puedes intentar con la versión que nuestros amigos hacen de la composición de ese otro gran genio maldito de la trompeta que es Kenny Dorham, “Sao Paulo” o el tema “The Eternal Triangle”, que compuso Sonny Stitt y que quedó eternizado en la región de los mitos en una de las grandes batallas del Jazz moderno, el álbum Sonny Side Up. Y si echas de menos las baladas, también aquí hay de eso: “Lament for Booker” de Hubbard o “Just a Ballad for Woody” son una muestra suficiente aunque no representativa de lo que realmente son estas grabaciones.

¿Crees ahora en el Jazz?

No es una música para noches lluviosas, para momentos de reflexión o para la intimidad amorosa, pero ni una bomba “H” te inyectará mayor energía en un soleado día de verano. Imagina: tu coche, la autopista de la costa, el viento en tu cara, tal vez una buena compañía... quizás sea verdad que la vida es bella.

Pero puede que para este contexto, mi amigo Coltrane prefiera a Lennie Tristano o a Thelonious Monk. Él es así. Escuchémosle.  



COLTRANE DICE: 

Mi compañero Parker hace gala de un apasionado fervor por las aéreas filigranas trompetísticas en las líneas que me anteceden, y no voy a ser yo quien le recrimine por ello. Son muchos años escuchando juntos música de alta escuela entre vapores de whisky y humo de cigarrillos para sorprenderme. Baste decir en este fuego cruzado y respecto a los discos que nos ocupan, que mis devociones en tal instrumento derivan mas hacia la escuela de los maestros de la contención que a la de los incandescentes exhibicionistas. Todo instrumento usado en jazz tiene fronteras que, una vez traspasadas, restan mas que suman en la experiencia auditiva. Así, el pianista corre el riesgo de pronunciar un discurso excesivamente intimista y vacío o, en el otro extremo, de convertir su interpretación en una cascada de notas de acrobática brillantez pero escasa creatividad. Un batería puede pecar de cierto mecanicismo falto de imaginación en el acompañamiento o, por el contrario, de un excesivo protagonismo en la interpretación colectiva eclipsando al resto de los músicos. La trompeta es, junto al saxofón, el instrumento solista por excelencia en el jazz, y su peligro principal radica precisamente en la extraordinaria dificultad técnica que entraña su interpretación, tanto en la digitación como en la formación de sonido. El trompetista avezado cae en ocasiones en la tentación de mostrar al mundo su brillantez en el dominio de la táctica del instrumento, olvidando que en el jazz lo importante es la estrategia de las emociones. Una comprensible manera de amortizar la dura inversión en años de aprendizaje.

Si a todo lo dicho anteriormente añadimos la presencia de no solo uno sino dos extraordinarios trompetistas como Freddie Hubbard y el malogrado Woody Shaw, los peligros se multiplican exponencialmente, ya que a la natural inclinación exhibicionista habrá que añadir una saludable pero enconada competencia entre ambos músicos, lo que supone elevar varios enteros las posibilidades de convertir los discos en una ciclópea pero en último término pueril batalla de gigantes. No es que esto sea directamente censurable, ya que escarbando en la historia del Jazz encontramos entrañables ejemplos de estas incruentas luchas. Me vienen a la mente los duelos de Dexter Gordon y Wardell Gray en los 40, o los de Charlie Parker en su juventud con otros saxos altos que seguramente salieron mal parados por comparación con el genial lider de la revolución bop, pagando su osadía con el anonimato posterior. Sin embargo, en mi modesta opinión estas experiencias configuran un género menor, divertido pero de importancia relativa en la historia de la música de nuestros desvelos.
Dicho esto, parecería que me dispongo a enturbiar cruelmente la llama del entusiasmo de Parker por estos dos discos y sin embargo, no es totalmente cierto. Yo también disfruto en cierta medida de esos nítidos y precisos (y preciosos) sonidos emitidos por los instrumentos de Hubbard y Shaw, al unísono, en solo y contrapunteándose el uno al otro, de esos sobreagudos colocados aquí y allá, de esa digitación ágil y segura, en ocasiones laberíntica, que exhiben en sus intervenciones en solitario. Solo me diferencio en un grado menor de efervescencia en el juicio al considerar, por ejemplo, una obra más equilibrada DOUBLE TAKE que THE ETERNAL TRIANGLE, posiblemente debido a la presencia en el primero de dos emocionantes baladas como Lament For Booker y Just A Ballad For Woody. También me permito resaltar un cierta ausencia de variedad en la selección de temas, abundando excesivamente los tempos rápidos a 4x4 en detrimento de otras saludables aportaciones rítmicas de la rica herencia hard bop. No me excita tampoco demasiado la presencia de Kenny Garrett, un saxo alto algo deficitario en personalidad que ejerce el dudoso papel de convidado de piedra en ambas sesiones, aunque si saludo la presencia de un eficaz pianista como Mulgrew Miller cuyas intervenciones se imbrican adecuadamente en el espíritu de las grabaciones.

Alguien podría pensar que de las reflexiones expuestas aquí se puede deducir también que el fuego cruzado, verdadera batalla de titanes de la crítica de jazz, es en realidad un género menor dentro del periodismo musical. Puede que así sea, pero ¿verdad que es divertido?