lunes, 14 de diciembre de 2015

RADIO JAZZNOEND. MADE IN JAPAN: EL JAZZ EN JAPÓN


En esta nueva edición del podcast de Radio Jazznoend, viajamos a la tierra del sol naciente para asistir a las brillantes apariciones de los más destacados músicos del jazz norteamericano ante el público nipón, conciertos que reúnen unas muy especiales características de calidad técnica y creatividad artística. Entre nuestros invitados del día de hoy, se encuentran músicos de la talla de Chet Baker, Bill Evans, Miles Davis, Joe Henderson o los componentes de ese mítico grupo denominado V.S.O.P., liderado por el pianista Herbie Hancock. Disfrutad del espectáculo. 



sábado, 5 de diciembre de 2015

FRANK SINATRA: LAS GRABACIONES CAPITOL


Próximamente se cumplirán 100 años desde el nacimiento de Frank Sinatra, un icono de la música, del cine y, en general, de la cultura y la sociedad del siglo XX y aprovechamos esta inmejorable ocasión para recordar la figura de un artista irrepetible y, en concreto, de uno de los períodos más fértiles de su dilatada carrera musical, sus grabaciones para la discográfica Capitol.

En el año 1952, el mundo se desmoronaba alrededor de Frank Sinatra. Su vertiginosa carrera artística en la música y el cine, llegaba a un abrupto final. Los años de gloria y fama, los delirios de sus fervientes admiradoras, parecían cosa del pasado y el artista sucumbía en una profunda crisis personal, artística y financiera. Su contrato con Columbia había finalizado, el cine y la televisión, le daban la espalda. Para consumar su descenso a los infiernos, su relación con el verdadero amor de su vida, la hermosísima Ava Gardner, se aproximaba a un tormentoso final


Sin embargo, apenas un año después, dos afortunados eventos, cambiaban definitivamente el rumbo de los acontecimientos y devolvían a Sinatra el éxito y la fama perdidas. Por un lado, el papel de Angelo Maggio en la película De Aquí A La Eternidad, le valía un merecido Oscar al mejor actor secundario, y por otro, en el mes de marzo de aquel año, firmaba un contrato discográfico con Capitol Records.

Años después, el propio Sinatra resumía aquel renacimiento artístico y personal, con esta frase: "Cambié de discográfica, cambié de abogados, cambié de contables, cambié de estudio de cine, cambié mis trajes y ya estuve preparado para volver al trabajo..."

Así que, en el ámbito musical, Sinatra comenzaba una segunda carrera y era ahora la discográfica Capitol la que, sin demasiado convencimiento, le abría de nuevo una puerta. En aquel año, comenzaba la etapa mas fructífera, artísticamente hablando, en la carrera de Sinatra. Desde su primer larga duración Song For Young Lovers, hasta el último grabado para esta discográfica en 1961, el nostálgico y crepuscular, Point of no return, Sinatra nos ofreció, durante casi diez años, un repertorio de fabulosas grabaciones, en las que, progresivamente, su voz y su fraseo iban ganando en seguridad y madurez, impulsado por los arreglos orquestales de Billy May, Gordon Jenkins o Axel Stordahl y, sobre todo, de su inseparable Nelson Riddle, que con sus arreglos modernos y sofisticados, imprimió a la música de Sinatra una sonoridad característica, un espíritu jazzístico, cálido y ligero, que el artista conservaría hasta el fin de su carrera. 


Porque no hay que olvidar, que, aún cuando Sinatra es un cantante de música popular, también lo es de Jazz: Sinatra grabó durante su carrera, con las orquestas de Harry JamesTommy Dorsey, Count Basie o Duke Ellington. Su forma de cantar, su fraseo, sus improvisaciones sobre la melodía, estaban cargadas de un enorme swing. Tal vez baste recordar, que el propio Miles Davis, que no es precisamente sospechoso de atribuir cualidad alguna a un blanco de forma gratuita, afirmaba que aprendió a frasear escuchando a Sinatra. 

Y es que, cuando escuchamos a Sinatra, nos planteamos a menudo donde esta el secreto. ¿Que es lo que le diferencia de otros geniales crooners como Crosby o Bennett?. Sin duda, el tono de su voz es decisivo: es viril, sin vibrato, carente de toda afectación. Por otra parte su atractivo personal es indudable. Alguien dijo que Sinatra es el hombre con el que todas las mujeres querrían acostarse y a quien se quieren parecer el resto de los hombres.


Imaginároslo, en el escenario o en el estudio, frente a un micrófono, allá en los años 50, cuando el mundo era joven. Ahí está con su sombrero ladeado y su traje a rayas; Sinatra es eminentemente elegante. Tal vez acabe de reunirse con alguno de sus amigos de la "cosa nostra" porque, según dicen, Sinatra alterna con hombres "de respeto" como Sam Giancana, o quizás haya gastado, poco antes, 50.000 dólares en un casino de Las Vegas con sus amigos del Rat Pack. Da igual, su entonación y su fraseo serán perfectos. Su autoridad es total, el dominio, absoluto. En el estudio, con frecuencia, no repite las tomas; la primera no solo es la mejor, es la única posible, aunque tampoco hay que olvidar que también es un perfeccionista que cuida de su arte y su imagen de forma exquisita, así que otras veces las tomas se repiten una y otra vez hasta que se alcanza el grado de perfección buscado por el artista.

Las grabaciones Capitol, todas ellas, en mayor o menor medida, son una obra de arte de la música popular y del jazz del siglo XX y no sólo por el arte vocal de Frank Sinatra, que alcanzó en aquel periodo el zenit de su madurez, sino también por la calidad de los arreglos orquestales o por el nivel artístico de las orquestas de estudio de la época, con solistas de gran nivel como el trombonista George Roberts, el trompetista Harry "Sweets" Edison, el saxofonista Buddy Collette o el violinista Felix Slatkin y su esposa, la viloncelista  Leonor Slatkin, el guitarrista Al Viola y por supuesto el sempiterno compañero de Sinatra el pianista Bill Miller, que participaron en aquellas históricas grabaciones. Y por supuesto este coctel se completa con la extraordinaria calidad técnica de los registros discográficos, que dotó a los álbumes de Sinatra de unas cualidades de calidez y claridad inéditas hasta entonces, gracias a las innovaciones introducidas por Capitol, tales como el nuevo micrófono Neumann U47 del que Sinatra se enamoró, la llegada del LP, de la grabación estéreo o a elementos tecnológicos punteros como las cámaras de eco construidas en los sótanos del icónico edificio de Capitol en Los Ángeles. Pero desde luego, por encima de todo, está la imponente autoridad de este artista renacido de sus cenizas, el irresistible magnetismo de su personalidad carismática.

Bueno y tampoco hay que olvidar la cuidada presentación de los álbumes, su diseño, su arte gráfico que evoca el encanto de aquella edad de oro de la música, del cine y del espectáculo. Algunas de sus más célebres fotografías nos lo muestran en pie frente a un micrófono Neumann con el logo de Capitol, con su traje impecable y su sombrero ladeado. Sinatra tenía clase, estilo, elegancia.





Cuando canta, en ocasiones, alarga las palabras, modifica la entonación de las frases, introduce constantes contrapuntos y variaciones en la melodía, que transmiten un swing contagioso. Su voz es un insinuante guiño a un oyente fascinado por esa personalidad de atractivo irresistible. En las baladas huye de cualquier sentimentalismo fácil. Su técnica baladística no es lacrimógena sino simplemente emocionante. Y luego está su forma de contarte una historia, tan convincente y conmovedora. Sinatra es un contador de historias, nos habla de la felicidad del amor, o, más a menudo, del amor fracasado y, en este aspecto, ha firmado clásicos absolutos como "One For My Baby" o "Angel Eyes", cuyas versiones para Capitol, en el álbum "Only The Lonely", son definitivas. Su amigo, el actor Charlton Heston, dijo, en una ocasión, que cada canción que Sinatra canta, es como una película de cuatro minutos. 


Por eso, Sinatra nos deja con el convencimiento de que ha interpretado la canción de la mejor manera en la que es posible hacerlo. Tal vez otros lo hagan de otra manera, pero él es el paradigma. Es difícil explicar el por qué, quizás porque se trata de un sentimiento y siempre es complicado explicarlos con palabras o mas bien es conveniente no intentarlo siquiera.


"Point of no return" en 1.961, pone fin a este periodo sin igual en la carrera de Francis Albert Sinatra. Fue ésta una etapa de gran calidad musical, pero también de enorme éxito comercial. Álbumes de larga duración y sencillos, como Song For Swinging Lovers, Sinatra Swingin´ Session, Only The Lonely, In The Wee Small Hours, No One Cares, Where Are You, Come Fly With Me y otros muchos, son hoy grabaciones de culto, joyas discográficas.


Sinatra creaba en ese año su propia discográfica, "Reprise", con la que se iniciaba un periodo más comercial, aunque también lleno de magníficas grabaciones, entre las que destacan las efectuadas con el compositor brasileño Antonio Carlos Jobim y las registradas con la Big Band de Count Basie

Pero, si bien el conjunto de las grabaciones efectuadas por "la voz" a lo largo de su carrera, le colocan en un lugar de privilegio en la música del siglo XX, las efectuadas para Capitol, reservan a Sinatra un puesto preeminente en la historia del Jazz vocal.

martes, 1 de diciembre de 2015

ADIOS A MARK MURPHY


Hace algunas semanas fallecía el cantante Mark Murphy en una residencia de artistas de Englewood. Olvidado por muchos y un desconocido para otros tantos, es por ello el momento de recordar algunas de las palabras que dedicábamos a este gran artista, en nuestro blog, hace ya algunos años, en el que situábamos a Murphy como un heredero directo de Jon Hendricks, uno de los padres del vocalese, un complejo estilo consistente en cantar con letra, los solos instrumentales de otros artistas. Sin duda, Mark Murphy fue uno de los pocos vocalistas de su generación y tal vez el único verdadero vocalista del jazz contemporáneo, excepción hecha de su discípulo y sucesor Kurt Elling o del gran Al Jarreau, aunque éste ha navegado más por las aguas de la música pop, del soul o del rythm and blues. 


Pero Murphy fue algo más que un cantante, era un contador de historias, un poeta, un actor, un crooner... Maestro de la balada, del vocalese e incluso del spoken word. Un hijo de la generación beat. El último hipster, se le ha llamado, y de hecho ha cantado en dos ocasiones a Jack Kerouak, en reconocimiento a la profunda influencia que el escritor ejerció sobre él. En el ámbito del vocalese, nos ha dejado clásicos eternos como su versión cantada del tema de Oliver Nelson, "Stolen Moments" o del "Red Clay" de Hubbard.


En su carrera, exploró el mundo de los standards, de los temas del be-bop y también del hard bop, el jazz modal, la música brasileña y en general, todas las manifestaciones del jazz contemporáneo, atreviéndose con temas de Oliver Nelson, de Pat Metheny, Herbie Hancock, Freddie Hubbard, Eliane Elias o Ivan Lins, poniendo letra a muchas de las composiciones de estos artistas. 


El conjunto de sus grabaciones para la discográfica Muse en las décadas de los 70, 80 y 90 del pasado siglo, hoy todas ellas descatalogadas, son un tesoro artístico, tristemente perdido, que confiamos en recuperar algún día.

Sus álbumes "Love Is What Stays" y "Once For Every Heart", con el trompetista alemán Till Brönner, son una muestra tardía de ese estilo, intenso, dramático y profundamente emocional que caracterizó a este singular e irrepetible artista.

Nos despedimos con uno de esos maravillosos videos del canal de Youtube de nuestros hermanos de Clube Bossa Nova. "El amor es lo que queda..."

martes, 17 de noviembre de 2015

V.S.O.P.: THE QUINTET. HERBIE HANCOCK Y EL LEGADO DE MILES DAVIS


A mediados de los años 70, muchos críticos afirmaban que el jazz había muerto. En efecto, en el año 1969, el trompetista Miles Davis, con su álbum Bitches Brew, parecía haber cerrado definitivamente la era del jazz acústico.

Pero lo bien cierto es que, hasta poco antes de la grabación de este histórico álbum, Davis había conducido el jazz acústico a las más avanzadas posiciones de la vanguardia y lo había hecho con un conjunto de jóvenes músicos, que le acompañaban desde mediados de la década de los añs 60. En aquel quinteto preeléctrico se encontraban el saxofonista Wayne Shorter, el pianista Herbie Hancock, el bajista Ron Carter y el batería Tony Williams.  Músicos geniales que procuraron al conjunto de Davis el impulso innovador que precisaba en aquella convulsa época y que le condujeron, en poco tiempo, hasta las puertas del jazz-rock.

Tras Bitches Brew llegó la diáspora y cada uno de los miembros de aquel grupo, siguió su carrera por separado, casi todos ellos en el ámbito del jazz-rock y la fusión, porque tal era la exigencia de los gustos de la época.


Pero en el año 1976, el productor George Wein, programó para el Festival de Jazz de Newport un fabuloso concierto dedicado a la música de Herbie Hancock, uno de los más grandes pianistas y compositores del jazz moderno. En la primera parte de dicho concierto, el pianista se encontraría con sus antiguos compañeros en el quinteto de Davis. Como no se podía contar con el propio Miles Davis, hubo que elegir a un trompetista para ocupar su puesto y el privilegio  recayó en Freddie Hubbard, un instrumentista y compositor de planteamientos vanguardistas, además de un técnico prodigioso, que convertía cada actuación en un espectáculo con su fraseo vertiginoso y sus agudos estratosféricos. Aquel encuentro fue bautizado como V.S.O.P., unas siglas que responden a los términos "Very Special One-Time Performance". Sin embargo, a pesar del destino efímero al que este nombre parecía condenar al grupo, su recorrido fue mucho más allá de aquella única noche.

El concierto, registrado para Columbia en el álbum V.S.O.P., demostró que, contra todo pronóstico, había todavía un espacio para el jazz acústico. El público se mostró extraordinariamente receptivo y los músicos parecían entusiasmados al regresar a ese jazz vibrante y auténtico que muchos habían abandonado hace años. La revista Newsweek, proclamaba en su portada "El Jazz ha vuelto..."


Así que, un año después, el quinteto se reunía de nuevo, para una larga gira de 25 conciertos que les llevaría por todo Estados Unidos para concluir en Japón. Para documentar aquella exitosa gira, Columbia grabó otros dos álbumes "V.S.O.P. The Quintet" que recoge la actuación del grupo en Berkeley y San Diego y "Tempest In The Colosseum" que atestigua el clamoroso recibimiento que el público de Tokyo ofreció al quinteto en su actuación en el Denen Colosseum de Tokyo, un formidable auditorio al aire libre. Aquella histórica noche, bajo una espectacular tormenta, el público nipón, recibía a los músicos con un entusiasmo que ningún fenómeno meteorológico parecía poder frenar. En especial, los solos de Hubbard, con sus sobreagudos y su interacción con la rítmica incendiaria de Tony Williams, llevaron al público japonés hasta el éxtasis.   


Allí finalizaba por el momento la andadura del conjunto, hasta que, dos años después, en 1979, el grupo se reúne para una gira japonesa, que lleva al quinteto de nuevo al mismo escenario en el Denen Colosseum. Bajo la omnipresente lluvia, el grupo ofrece dos conciertos consecutivos.  La actuación comienza con el tema de Hancock, "The Eye Of The Hurricane" que el quinteto ya había grabado allí mismo dos años antes y nuevamente el trompetista enciende el auditorio. El sólo de Wayne Shorter al saxo soprano en el tema "One Of Another Kind" es una inmejorable instantánea de la estatura de ese artista irrepetible que, junto con Hancock, fue el verdadero motor artístico de la banda de Davis en la segunda mitad de los años 60. El público quiere más, pero los músicos están extenuados y no quieren salir de nuevo al escenario. Sin embargo, Shorter y Hancock, no pueden negarse a las súplicas del enfervorecido auditorio y culminan la actuación con un dúo sobre los temas Stella By Starlight y On Green Dolphin Street. Un toque de nostalgia para rememorar sus tiempos con Davis, que cautiva definitivamente al entregado público nipón. Pura magia para coronar la última aparición en público del quinteto. El cuarto álbum del grupo "V.S.O.P. The Quintet. Live Under The Sky", recoge en su totalidad aquellos inolvidables momentos.


Pocos días después el quinteto se reunía en los estudios CBS/Sony de Tokyo, para registrar la que sería su única grabación de estudio. Para esta ocasión los músicos eligieron un repertorio compuesto por temas que nunca habían interpretado en público, incluyendo la preciosa composición de Hancock "Finger Paintings". Un registro correcto que para nada nos hace olvidar las formidables actuaciones del conjunto en los escenarios de Estados Unidos y Japón.


V.S.O.P.:The Quintet, representa el legado de Miles Davis, pero su música tiene un carácter y personalidad propias. Un enfoque diferente que puede atribuirse, en gran medida, a la presencia de Hubbard, un trompetista muy poco davisiano que enriqueció la propuesta del quinteto con su hard bop potente, moderno y luminoso. El propio Hubbard, lo explicaba de una forma mucho más contundente en una entrevista concedida a Scott Yanow a finales de los ´70: "Aquellos tipos actuaban como si esperaran que Miles Davis estuviera allí. Yo les hice saber que yo era Freddie Hubbard y no Miles."

Y aquí finalizaba la vida de este mítico grupo, al menos en esta primera formación de ensueño, porque en los años sucesivos y siempre bajo la dirección de Herbie Hancock, regresaría a los escenarios con nuevas incorporaciones como el saxofonista Joe Henderson o el trompetista Wallace Roney, pero este Dream Team ya había hecho su trabajo, sembrando la semilla de lo que sería, en las siguientes dos décadas, el renacimiento del jazz acústico en su vertiente más moderna y progresiva. El Jazz ha vuelto... 

Os dejamos con una versión posterior del quinteto, que incorpora al saxofonista Joe Henderson en lugar de Wayne Shorter, interpretando el tema de Hubbard "The Eye Of The Hurricane", en 1986, otra vez en Japón...


  

lunes, 2 de noviembre de 2015

RADIO JAZZNOEND - GOODBYE, MR. WOODS


Radio Jazznoend rinde homenaje a Phil Woods, una de las últimas figuras de la gran era jazzística. Maestro del saxo alto y excepcional compositor y arreglista. Nuestro programa es un recorrido sentimental por algunos de los momentos más destacados de su extensa discografía. Comenzaremos por su mítico "Rights of Swing" con el que sentó las bases de su estilo, allá por el año 1960 y nos despediremos con el emocionante encuentro entre Woods y el pianista Gordon Beck en el Wigmore Hall de Londres en el año 1996 y con un tema que forma parte de la historia del jazz "Goodbye Mr. Evans".



sábado, 24 de octubre de 2015

JAZZ NO END VIDEOS - Phil Woods & Gordon Beck "Petite Chanson"


Aunque Phil Woods nos ha dejado, su música es eterna y su recuerdo siempre estará vivo en nuestros corazones. El canal de Youtube de Jazz No End, se impregna hoy en la melancolía de esta "Petite Chanson", que Woods interpreta al clarinete acompañado de ese infravalorado genio del piano que fue Gordon Beck. Pura magia...  

jueves, 1 de octubre de 2015

GOODBYE MR. WOODS


Nos ha dejado el saxofonista Phil Woods. Durante los próximos días se recordará con justicia, su papel como legítimo heredero del gran Charlie Parker, como maestro indiscutible en el saxo alto. Se hablará de su virtuosismo inigualable, de su swing arrollador, de su peculiar e inimitable sonido, de su improvisación segura e inapelable. Nadie lo discutirá. Tal vez alguien recuerde la European Rhythm Machine, aquella banda legendaria, con la que recorrió media Europa, bordeando la vanguardia musical de la época, con Gordon Beck o George Gruntz al piano. Un conjunto que aún hoy nos hace estremecer con aquel alarde de energía, con toda aquella tremenda música. No se olvidarán algunas de sus grabaciones en quinteto, como su célebre Live From The Showboat”, con el que obtuvo un premio Grammy. En general, se evocará su discografía inabarcable, sus años de freelance en Europa, sus solos, sus composiciones, sus arreglos orquestales, que le sitúan como uno de los más ilustres protagonistas en el desarrollo y la evolución del jazz moderno.

Pero hoy nos gustaría recordar a Phil Woods, como una persona honesta y sencilla, como alguien que siempre reconoció, con humildad y generosidad, el legado y los méritos de otros grandes músicos de todas las eras del jazz, una cualidad que dejó reflejada en grabaciones como su disco de 1978, I Remember, en el que el saxofonista evoca con conmovedor cariño, a través de sus composiciones, la esencia y el estilo de maestros y compañeros que admiraba y respetaba. Y si ello no fuera suficiente tampoco olvidaremos que tras muerte del pianista Bill Evans, Phil Woods compuso en su honor una balada que forma parte de la historia del jazz y de la banda sonora de nuestras propias vidas, Goodbye Mr. Evans. Por ello, nos vais a permitir que hoy nos despidamos de este viejo amigo, como él lo hizo de aquel gran pianista... Goodbye Mr. Woods, nunca te olvidaremos.




lunes, 21 de septiembre de 2015

RADIO JAZZNOEND - BILL EVANS: LA POESÍA DEL JAZZ


Radio Jazznoend se transforma para este nuevo programa, en una velada literaria, alrededor de la poesía musical del pianista Bill Evans, cuya música acompañará a los poemas de Mariano Moreno, gran escritor y amigo de Jazz No End. Un lírico romance entre literatura y música que esperamos cautive a nuestros oyentes.

Escuchar nuestro podcast - Bill Evans: La Poesía del Jazz



martes, 15 de septiembre de 2015

DAVE SCHNITTER - UN GENIO EN EL OLVIDO III


Ponemos fin a nuestro modesto homenaje David Schnitter con dos videos. El primero de ellos nos muestra a David Schnitter junto a Freddie Hubbard, en una electrizante actuación del quinteto de Hubbard en el Festival de Jazz de Villingen en el año 1981, interpretando el tema "One Of Another Kind", uno de los clásicos eternos del legendario trompetista.

En esta ocasión, impulsado por las exigencias del directo, Schnitter suena todavía mas progresivo y aventurado al lado de ese coloso de la trompeta que fue Hubbard y secundado por una rítmica brutal en la que brilla con luz propia el pianista Billy Childs. Pura exhibición. Un espectáculo no apto para cardiacos...

Y como David Schnitter no es solo pasado sino un pujante y vigoroso presente, nos despedimos con el tema “Drone Tone” de su álbum de 2013, “Live At Smalls”, en el que demuestra que, aunque los años han pasado, la fuerza y el espíritu siguen vivos, inspirando su música

Y si os ha gustado nuestro especial, seguid a la escucha, porque el equipo de Radio Jazznoend, trabaja ya en un podcast dedicado a la figura de este formidable músico. Hasta luego, David...



domingo, 13 de septiembre de 2015

DAVID SCHNITTER - UN GENIO EN EL OLVIDO II

 

Continuamos con nuestro homenaje a ese tremendo saxofonista que fue y es David Schnitter, de nuevo con un tema del pianista Walter Davis, “Jodi”, una de esas melodías que ayudaron a imprimir personalidad y carácter al conjunto de Blakey en los '70. El álbum es “Gypsy Folk Tales”, grabado en 1977, apenas un año después del “Backgammon” que escuchábamos en nuestro anterior post. Sin embargo, muchas cosas habían cambiado en esta edición de los Messengers, Walter Davis, se encontraba nuevamente al piano, y el saxofonista Bobby Watson, se incorporaba al grupo al que comenzaba aportar algunas de sus refrescantes melodías. Además, el trompetista Valeri Ponomarev, con su fraseo decidido y una sonoridad más contundente, sustituía con éxito a Bill Hardman en el grupo. Pero, sobre todo, ahí esta David Schnitter, al saxo tenor, haciéndose cargo del primer solo, dándolo todo, cabalgando desbocado sobre la libérrima estructura del tema de Davis, bajo la implacable rítmica de Blakey, dejándonos, literalmente, sin respiración... 


viernes, 11 de septiembre de 2015

DAVID SCHNITTER - UN GENIO EN EL OLVIDO


Comenzamos hoy una ráfaga de videos en nuestro canal de Youtube, dedicada a ese extraordinario saxofonista que es David Schnitter. Tal vez no lo conozcas y no es de extrañar, porque es uno de los músicos más maltratados de su generación, un genial artista al que se ha negado el reconocimiento y las oportunidades de las que otros, con menos méritos, gozaron en abundancia. Un digno miembro de nuestra selecta galería de ilustres malditos. Y por ello, es uno de los grandes favoritos de Jazz No End, porque además tuvimos la ocasión de disfrutar de su música, en aquellas añoradas veladas del mítico club Perdido de nuestra ciudad de Valencia.

Schnitter es un tenor granítico (Cifu dixit), sobrado de ténica e inspiración, que en el escenario exhibe un discurso progresivo de evidentes influencias coltranianas aunque firmemente asentado en el hard bop tradicional. Sus trepidantes solos en las filas de los Jazz Messengers de Art Blakey en la segunda mitad de la década de los ´70 del pasado siglo, marcaron toda una época en ese histórico conjunto. Sus aportaciones al quinteto de Freddie Hubbard, tras abandonar la formación de Blakey, también son inolvidables y sus propias grabaciones para la discográfica Muse, van cogiendo polvo en un cajón de algún ignoto edificio de oficinas. Así de injusta es, en ocasiones, la vida de un músico de jazz. Pero todavía no es tarde para unirse a esa fiesta que es la música de Schnitter. Una música apasionante que nos recuerda porqué nos gusta tanto el jazz. Cuando lo escuches, lamentarás no haberlo conocido mucho antes.

Y para comenzar nuestro recorrido ahí queda este "Third World Blues", extraido del álbum de 1976 "Backgammon", una muestra de la tremenda música que los Jazz Messengers de Art Blakey, produjeron durante aquellos años olvidados. Para esta grabación, junto a Schnitter en el saxo tenor y a Blakey a la batería, se encuentran Bill Hardman a la trompeta, Albert Dailey al piano y Yoshio Suzuki, en el bajo. A disfrutar...


lunes, 31 de agosto de 2015

JAZZ NO END VIDEOS - Chet Baker - This Is Always

Una de las debilidades de Jazz No End, desde su fundación, ha sido y siempre será la etapa crepuscular de ese poeta del jazz que fue Chet Baker. En el año 1978, se presentaba en un club holandés y aquella actuación quedó registrada para la mítica Radio Sesjun. En definitiva, no es más que una nueva parada en su eterno peregrinaje por los clubes de jazz de media Europa, una muestra más de aquella sensibilidad casi divina, que le proporcionaría un pasaporte para la eternidad. 

domingo, 30 de agosto de 2015

STAN GETZ & CHET BAKER - LA CRÓNICA DE UN DESENCUENTRO


En el año 1983, el saxofonista Stan Getz y el trompetista Chet Baker, se unieron para una gira de 35 conciertos que les llevaría por diversas ciudades de Europa para finalizar en Arabia Saudita. Esta es la crónica de aquel desencuentro.

Dos personalidades difíciles. Dos grandes artistas, pero también dos seres humanos dominados por sus adicciones: la heroína para Baker y el alcohol en el caso de Stan Getz en la época de estas grabaciones. Pero Stan Getz, siempre antepuso la calidad de su arte a todo lo demás, mantuvo una fructífera carrera profesional sin dejar que la hecatombe que fue su vida privada,  se reflejara en su música. Chet Baker no lo consiguió y su vida arruinada, destrozada por su brutal adicción, deterioró su salud de forma dramática y se reflejó a menudo en su música. Aquí estaban de nuevo juntos. Nunca se llevaron bien. Sus anteriores encuentros no habían sido precisamente amistosos. Todo contribuía al desencuentro: la forma de vida de Baker, los celos de Getz hacia la reacción entusiasta que el público europeo ofrecía hacia la música de Baker, que él, sin suda, consideraba de escasísima calidad.

Tal vez bromeando sobre esta cuestión, el pianista Jim Mcneely atribuye la incompatibilidad entre los músicos a un “conflicto de adicciones”. Especula el pianista que si ambos hubieran sido adictos a la misma sustancia, sus relaciones habrían sido mucho mejores. La gira había comenzado con muchas condiciones previas exigidas por Getz: dormirían en distintos hoteles, pasarían por separado las aduanas y solo se reunirían en el escenario para interpretar un número limitado de composiciones, el resto del repertorio lo interpretaría en solitario, cada uno de ellos, con la rítmica de Getz, que acompañaba a esta extraña pareja: Jim Mcneely al piano, George Mraz al bajo y Victor Lewis a la batería. La clase de formidables músicos con los que habitualmente sabía rodearse Getz. La gira acabaría mal, ya lo sabemos.


Eran 35 actuaciones, en varios países europeos y en Arabia Saudita. Por suerte las apariciones del conjunto en Estocolmo y Baerum (Noruega) fueron registradas por emisoras locales y mas tarde editadas discográficamente. Actualmente la noche del 18 de febrero de 1.983, se recoge en el álbum triple de Verve “The Stockholm Concerts” y la velada de día siguiente, se publicó por Concord en dos álbumes con el nombre de "Quintessence".  Además el concierto de Estocolmo, registrado en video, fue publicado hace algunos años. Así que podemos disfrutar y analizar en profundidad la música que produjo este breve encuentro entre dos caracteres incompatibles. Una fuerza irresistible contra un cuerpo inamovible. Así se puede definir la interacción entre ambos músicos. Sobre el escenario Getz no puede ocultar su desden e incluso desprecio hacia el trompetista, al que en todo momento intenta eclipsar. Sin embargo el genial saxofonista  observaba impotente como la mera aparición del desaliñado y triste trompetista en el escenario, provocaba una fervorosa reacción del público que pasaba por alto los constantes errores e imperfecciones técnicas que plagaban sus interpretaciones.


Chet era un mito idolatrado. En cambio los solos casi perfectos de Stan Getz, en la cumbre de su carrera y de su prodigiosa creatividad, con su maravillosa sonoridad aterciopelada, eran acogidos con indudable entusiasmo, pero sin la ferviente vehemencia  que recibía el trompetista. Algunas de las miradas de Getz hacia Baker durante los solos del trompetista, inmortalizadas en las fotografías y el video del concierto de Estocolmo, describen sin palabras los sentimientos del saxofonista. Pero aquí en los escenarios Estocolmo y en Baerum, es difícil adivinar las tensiones entre ambos.

Getz, como siempre, se encuentra en magnífica forma, Baker, está en uno de los mejores momentos de ese largo otoño de su existencia. Aún cuando su música muestre en ocasiones una mas que dudosa calidad técnica, resulta siempre emocionalmente conmovedora y, por otra parte, es adorado por el público europeo.


Los encuentros entre ambos, sobre el escenario, ofrecen un resultado agradable, y a menudo de gran nivel musical en temas como I´m Old Fashioned, My Ideal, e incluso en algunos tiempos rápidos en los que Baker podría encontrar mas dificultades como en el tema de Gillespie, Dizzy Atmosphere, Airegin o I´ll Remembre April. En ambos conciertos Getz ofrece una maravillosa versión de la balada We´ll be together again, especialmente hermosa en la velada noruega y por supuesto no falta la siempre exitosa versión de Baker sobre el clásico My Funny Valentine, su caballo de batalla desde los años cincuenta y que pertenece en propiedad por partes iguales a Baker que la versionó en incontables ocasiones durante toda su carreta musical y al trompetista Miles Davis que la mantuvo en su repertorio hasta la llegada de su etapa eléctrica. Como si de un cruel sarcasmo se tratara en los dos conciertos se unen los músicos en el escenario en el tema Just Friends.


Por desgracia, esa combinación de envidia y rechazo en lo personal y lo artístico, envenenaba a Getz, y al fin estalló poco antes de que el conjunto viajara a Arabia Saudita, al descubrir que Baker había preparado un buen cargamento de sustancias para su estancia en el país árabe. Getz llamó al representante de Baker, Wim Wigt y lanzó un ultimátum: Baker o yo. Así que Baker, cobró la totalidad de los conciertos contratados y abandonó la gira. De está forma finalizó este último encuentro entre estos artistas. Su música conservada en estas históricas grabaciones aúna el brillo del arte de dos de las mas destacadas estrellas del jazz de todas las épocas y la morbosa atracción que ofrecen los aspectos mas oscuros de sus espíritus atormentados,  resultando finalmente imprescindibles para los seguidores de ambos músicos.


sábado, 29 de agosto de 2015

JAZZ NO END VIDEOS: Art Blakey and The Jazz Messengers - "Song For The Lonely Woman"

Ya podéis disfrutar de un nuevo video del canal de Jazz No End en YouTube. En esta ocasión se trata del tema "Song For The Lonely Woman" interpretado por los Jazz Messengers de Art Blakey, en una grabación del año 1972. Música totalmente inesperada en el grupo de Art Blakey, en una época en la que el genial batería intentaba adaptar su música a las exigencias de los nuevos tiempos, incorporando músicos jóvenes, teclados eléctricos y material moderno y progresivo. Un tema que pertenece a esos años olvidados de la carrera de Art Blakey,  que nosotros queremos rescatar para el recuerdo, porque la música que produjeron estos músicos, nos parece, sencillamente, apasionante. 


lunes, 24 de agosto de 2015

BILL EVANS. SINCE WE MET

El periodista Gene Lees, afirmaba que, tal y como ocurre con los grandes acontecimientos históricos que nos toca vivir, la gente suele recordar el lugar y el momento exacto en el que escuchó por vez primera la música del pianista Bill Evans, como si de uno de esos grandes eventos se tratara. Y la verdad es que, al menos en mi caso, debo dar la razón al veterano periodista, puesto que recuerdo exactamente el primer disco de Bill Evans que llegó a mis manos, asi como el lugar en que ocurrió. De lo que no me cabe duda es que el disco fue "Since We Met", y también sé que su música me emocionó de tal manera, que Evans se convirtió para siempre en uno de mis músicos favoritos y que su poesía y arrebatador lirismo, enriqueció definitivamente mis propias experiencias vitales.

En aquella época, poco sabía sobre Bill Evans, aunque había escuchado algunas de sus grabaciones con el sexteto de Miles Davis en el año 1958. Mucho menos sabía sobre el club neoyorquino Village Vanguard, donde el disco había sido grabado en enero del año 1974, ni sobre los acompañantes de Evans, el bajista Eddie Gomez y el batería Marty Morell.


Hoy sé algunas cosas más que me gustaría compartir con vosotros. Sé que el club Village Vanguard, regentado en aquellos entonces por Max Gordon, era y es una de las mecas del jazz moderno y que Bill Evans se encontraba tan ligado al club, que lo llamaba "su casa". Allí tocaba durante largos períodos, al menos cuatro o cinco veces al año y también allí había despegado definitivamente su carrera, con la grabación de las históricas sesiones del año 1961 al lado del bajista Scott La Faro y el bateria Paul Motian. La repentina muerte del bajista, pocos días después de aquellos registros, daría al traste con una de las más prometedoras formaciones musicales de la época y sumiría a Evans en una profunda depresión que tardaría meses en superar. Hacia la fecha de grabación de "Since We Met" y a sugerencia del pianista, Max Gordon, había adquirido para su club, un nuevo piano Yamaha y había colocado tras él, una gran foto de Evans. Todo un símbolo.

Pero en el año 1974, las cosas iban bien para Evans. Disfrutaba de un merecido reconocimiento por el público del mundo entero y sus discos se vendían bien. Un nuevo contrato, formalizado por su incansable representante Helen Keane con Fantasy Records, auguraba nuevos éxitos artísticos y comerciales, que se habían iniciado en 1973 con la triunfal aparición del trio de Evans en Tokyo, cuya grabación para Fantasy obtuvo un premio Grammy. Por otra parte había abandonado su adicción a la heroína y aún no había comenzado aquella otra oscura etapa de adicción a la cocaína que, a la postre, contribuiría a acabar con su vida algunos años después. Su trio con el bajista Eddie Gomez y el batería Marty Morell, después de casi ocho años de existencia había alcanzado un extraordinario nivel creativo y aquella compenetración casi espiritual que caracterizaba a las formaciones de Evans, que tiene su origen en una revolucionaria concepción del trio de jazz que muchos, con escaso éxito,  han intentado imitar.  


También este disco nos permite introducirnos en otro aspecto, probablemente tangencial, pero destacable, de la mente sensible y lírica de Evans, porque el pianista era un artista en nombrar sus temas con los más hermosos y evocadores títulos, de tal manera que el nombre de los temas evoca de forma inmediata la belleza de la música que estás a punto de disfrutar o, al contrario, al escuchar la melodía imaginas la historia que está contando sin palabras. Temas como "Since We Met", dedicado a su nueva esposa Nenette o "Time Remembered", contenidos en este álbum, son ejemplos de este fenómeno. Pero otros muchos temas del pianista completan este panorama de poesía musical y literaria: "The Two Lonely People", "Remembering The Rain", "I Will Say Goodbye", "We Will Meet Again" o la que tal vez fue su última composición, "Your Story". Hermosos títulos para la música más bella.

"Since We Met", y su disco gemelo "Re: Person I Knew", que contiene material adicional de las mismas actuaciones, nos muestran a Bill Evans en uno de los mejores momentos de su carrera, confiado y cada vez más consciente de su propia estatura artística. En este periodo, Evans incorpora cada vez más a su repertorio, sus propias composiciones, elevadas hoy en día a la categoría de clásicos. Piezas inolvidables en las que técnica y poesía se conjugan en perfecta armonía. Por su parte, el bajista Eddie Gómez exhibe el fruto de su evolución de varios años al lado de Evans, erigiéndose en ocasiones, como el verdadero motor del conjunto.

La música de Evans, descubre en "Since We Met", al igual que en el resto de sus grabaciones de la época, su habitual complejidad técnica, sofistificación, un exuberante torrente de juegos armónicos e intrincadas improvisaciones, pero, como se ha dicho, toda esa técnica y aparente complejidad, no tuvo en Evans una finalidad exhibicionista, sino que siempre se encontró al servicio del lirismo y la poesía que constituían la esencia de su propuesta musical.

En definitiva, de Bill Evans podría decirse lo que Ruy Castro dijo en una ocasión sobre Antonio Carlos Jobim, otro poeta de la música: Cada vez que tocaba el piano, el mundo mejoraba. Por unos pocos minutos se transformaba en un lugar mas armónico, melódico y poético. Incluso las desgracias parecían menores porque en aquel momento había un hombre dedicándose a producir belleza. Lo que resultara de su gesto de abrir el piano – una nota, un acorde, una canción – venía tan cargado de excelencia sensibilidad y sabiduría que, expuestos a su creación, todos nosotros, sus oyentes, también mejorábamos como seres humanos.

sábado, 22 de agosto de 2015

RADIO JAZZNOEND. ANTONIO CARLOS JOBIM Y EL JAZZ



Como anunciábamos en nuestro último post y siguiendo con nuestra programación estival, abordamos en este nuevo podcast, las intensas y fértiles relaciones entre la música del compositor brasieño Antonio Carlos Jobim y el Jazz norteamericano. Desde los albores del movimiento Bossa Nova hasta la última aparición en público de Tom Jobim en el Carnegie Hall de Nueva York en el año 1994, en compañía del guitarrista Pat Metheny. Un especial de Radio Jazznoend de casi dos horas para explorar todo ese formidable universo musical de quien, con justicia,  fue llamado "Maestro Soberano".
                       

jueves, 6 de agosto de 2015

GETZ-GILBERTO. LA CRÓNICA DE UNA REVOLUCIÓN


El verano ha llegado y el equipo de Radio Jazznoend, prepara un programa dedicado al romance entre la música del compositor brasileño Antonio Carlos Jobim y el jazz norteamericano. Por ello, como aperitivo a este proyecto que pronto verá la luz, queremos hoy trasladarnos al Brasil de principios de la década de los 60 del pasado siglo. En las playas de Rio de Janeiro, había estallado una revolución musical. La bossa nova había conmocionado los pilares de la música popular brasileña y su influencia estaba a punto de irradiarse al mundo entero.


Brasil vivía por aquellos entonces una etapa de modernización y progreso económico sin precedentes. Una sensación de optimismo se extendía por el país y se hacía especialmente patente en las grandes ciudades como Rio de Janeiro. Allí una boyante clase media, prosperaba al abrigo de esa ola de progreso y avances. Los jóvenes de la época, algunos poco más que muchachos de instituto, se reunían en los apartamentos de sus padres en las playas cariocas y en aquellos encuentros festivos, comenzaba a configurarse la nueva música. Roberto Menescal, Carlos Lyra, João Gilberto, Nara Leao, Ronaldo Bôscoli, los hermanos Castro Neves, el poeta Vinicius de Moraes y... Antonio Carlos Jobim, esos son algunos de nuestros protagonistas. Fiestas y desenfadadas reuniones de amigos. Romances y noches en la playa a la luz de la luna. Todo ello con la sempiterna presencia de una guitarra, proporcionando una fresca y sorprendente banda sonora para la nueva época. En este seductor escenario se desarrolla uno de los movimientos musicales más influyentes del siglo XX, que eclosiona definitivamente cuando, en el año 1959, el guitarrista y cantante, João Gilberto graba el tema de Antonio Carlos Jobim, "Chega de Saudade". Gilberto, un joven excéntrico y de vida bohemia,  había dado con la clave definitiva que definiría el movimiento: una peculiar batida en la guitarra y una forma de cantar elegante, ligera y desapasionada, tan seductora que el propio Miles Davis dijo de su voz, que sonaría bien hasta leyendo el periódico...


La revolución había estallado y tal vez sus efectos se hubieran limitado a las fronteras de Brasil si no fuera porque en el año 1961, durante una gira por latinoamérica, el guitarrista Charlie Byrd, quedó cautivado por estos nuevos ritmos y regresó decidido a darlos a conocer en su propio país.

Tras muchas reticencias y negativas, Verve dio el visto bueno y en febrero de 1962, Byrd entraba en un estudio con los músicos de su conjunto y con la presencia de un invitado muy especial, el saxofonista Stan Getz. Una idea que iba a cambiar de forma dramática la carrera de este notable artista y de forma significativa la propia historia de la música del siglo XX. El resultado fue el álbum "Jazz Samba", un formidable éxito comercial que catapultó al estrellato a sus protagonistas y dio a conocer algunas melodías destinadas a la inmortalidad como los temas de Tom Jobim "Desafinado" o "Samba de Uma Nota Só". Pero, ¿era "Jazz Samba" verdadera Bossa Nova?. Probablemente no o, al menos, no del todo. De hecho, escuchando hoy esta grabación, con la perspectiva del tiempo, se puede apreciar el esfuerzo de aquellos músicos norteamericanos, especialmente la rítmica del conjunto de Cahrlie Byrd y al propio guitarrista, por emular, sin gran éxito, los sutiles y leves ritmos de la bossa nova que apenas conocían. El resultado es un ritmo tropical inespecífico y algo rígido comparado con sus originales. Pero ahí estaba el maravilloso sonido de Stan Getz, "The Sound", lo más parecido a la voz de Gilberto, la inmejorable elección de Charlie Byrd. Lo mejor estaba por llegar...


Durante los meses siguientes Getz se dedicó a recoger los frutos del éxito sembrado por "Jazz Samba" y grabó varios álbumes dedicados a la nueva música, pero el gran momentos llego en marzo de 1963, cuando el saxofonista se reúne en un estudio de Nueva York con algunos de los grandes protagonistas de la bossa nova: el guitarrista y cantante João Gilberto y el pianista y compositor Antonio Carlos Jobim, que ya había colaborado con Getz en su anterior disco con Luiz Bonfa. Ya no sería necesario emular o imitar a los maestros creadores, porque estaban allí... y para contar con una rítmica original y auténtica, también se encontraba presente el bateria Milton Banana que aportaría toda la elegancia y la sutileza de la batida de la bossa nova. Si hasta entonces todo habían sido experimentos, la hora de la verdad había llegado. La fusión del sonido mágico del saxo de Getz, con la exquisita delicadeza y la levedad de la guitarra y la voz de Gilberto, interpretando los temas del maestro Jobim, crea un ambiente de ensueño y se convierte en una de las páginas más importantes de la historia del Jazz y de la música del siglo XX. El repertorio, como no podía ser de otro modo, lo componían temas de Antonio Carlos Jobim, con la solo excepción de los temas "Doralice" de Dorival Caymmi y "Pra Machuchar Meu Coraçao", de Ary Barroso. El tema "Garota de Ipanema", obtenía un pasaporte para la eternidad, como uno de los temas más interpretados y grabados de toda la historia de la música. 


Pero algo más hay que contar sobre esta histórica sesión, algo que contribuiría a su enorme éxito comercial en Estados Unidos. En el estudio se encontraba también Astrud, la esposa de João Gilberto. Durante la grabación, Getz, con la complicidad del productor Creed Taylor, sugirió que, si Astrud cantaba parte de algunas de las letras en ingles, ello podría mejorar las ventas del disco en Estados Unidos. Así que, con las reticencias de los músicos brasileños, esa joven de apariencia frágil y voz meliflua, se puso ante el micrófono por vez primera y cantó la letra inglesa de  los temas de Tom Jobim, "Garota de Ipanema" y "Corcovado". El single de "The Girl From Ipanema", con la voz de Astrud, vendió mas de un millón de ejemplares y fue disco de oro. El aspecto más negativo de la intervención de Astrud, fue que, gracias a la intervención de Getz, la brasileña no vio ni un solo dolar por su colaboración, lo que parece dar credibilidad a la fama de mala persona que acompañó a Getz durante toda su vida. 

Por lo demás, el destino de todos los presentes estaba sellado. Stan Getz, se vio proyectado a un inesperado estrellato que le daría un prestigio imperecedero y, de paso, le haría millonario. El álbum supuso también el espaldarazo definitivo a la carrera norteamericana de Antonio Carlos Jobim. João Gilberto, tal vez por su peculiar carácter y personalidad, rentabilizaría menos el paseo triunfal del nuevo estilo por los escenarios del mundo entero, pero su propia esposa, se convirtió en una estrella y siguió cantando y grabando música brasileña durante las siguientes décadas.

Y esta es la historia amigos, la crónica de una grabación que representa el momento más brillante del hermanamiento entre la música brasileña y el jazz norteamericano. Lo que escuchas cuando pones en marcha el giradiscos son los ecos de la apasionante historia musical de la segunda mitad del siglo XX. Un registro al mismo nivel que las grabaciones efectuadas en esa misma década por artistas como Miles Davis, Jimmy Hendrix o The Beatles. Los ecos de una revolución cuyos efectos, como los de una formidable marea, alcanzan a nuestra propia época, y nos dejan con una pregunta en la boca: ¿acaso algo comparable se ha escuchado desde entonces...?





lunes, 6 de julio de 2015

RADIO JAZZNOEND. WOODY SHAW - BEYOND ALL LIMITS


Comenzamos nuestra programación estival, con un especial dedicado a las grabaciones en directo del trompetista y compositor Woody Shaw. Un músico prodigioso, tal vez el más influyente de su generación que nunca recibió el reconocimiento que merecía como uno de los más grandes del hard bop progresivo. Nuevamente reivindicamos la figura de una personalidad relevante de las postrimerías de la gran era jazzística en un contexto crucial para todo músico de jazz: el directo. Disfrutad de nuestro nuevo programa y estad atentos a nuestra programación veraniega. 
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lunes, 18 de mayo de 2015

RADIO JAZZNOEND - THE KENNY CLARKE-FRANCY BOLAND BIG BAND


En este nuevo programa del podcast de Jazznoend Radio, rescatamos del olvido a la Kenny Clarke-Francy Boland Big Band, una extraordinaria orquesta concebida por el productor italiano Gigi Campi, que durante diez años, desde 1961 a 1971, reunió a los más grandes músicos norteamericanos residentes en Europa con los mas brillantes músicos de jazz europeos. Por sus atriles desfilaron solistas de la talla de Benny Bailey, Sahib Shihab, Johnny Griffin, Art Farmer o Phil Woods, entre muchos otros. Todo un espectáculo al que os invitamos a asistir en Jazznoend Radio. Y si quieres saber más sobre esta extraordinaria orquesta, pulsa en este enlace.







martes, 31 de marzo de 2015

RADIO JAZZNOEND. LAS SINTONÍAS DE CIFU



En esta ocasión, Radio Jazznoend, dedica su programa al periodista y locutor radiofónico Juan Claudio Cifuentes, recientemente fallecido y al que hace algunos días ya recordábamos en una entrada de nuestro blog. Decano del periodismo jazzístico en nuestro país, nos ha acompañado con sus programas de radio y televisión durante más de cuarenta años. Padre musical de varias generaciones de aficionados españoles. Nuestro homenaje es un recorrido por las sintonías de sus programas de radio y televisión. Temas emblemáticos de la historia del jazz, que comentaremos y escucharemos con vosotros. No te lo pierdas.

Las Sintonías de Cifu

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