lunes, 15 de abril de 2013

MILES DAVIS - ROUND ABOUT MIDNIGHT

Comenzamos esta serie de reseñas dedicadas a los álbumes que han inspirado la colección de pinturas Jazz No End, y lo hacemos con un disco muy especial para todos los redactores de este blog, "Round About Midnight", de Miles Davis (CBS Records, 1956). 
Tan especial, que hace unos días nuestro compañero Parker publicaba una entrada que nos viene de perlas como introducción a los acontecimientos que precedieron a la genesis de esta obra capital del jazz moderno. En efecto, la actuación de Davis en Newport en el año 1955 y, concretamente, su impactante interpretación de "Round Midnight", fué el detonante de la firma de un contrato con la que a la postre sería la discográfica en la que Miles pasaría casi toda su vida, la Columbia de George Avakian, quien se hallaba entre el afortunado público de aquel legendario concierto.

En aquel momento, Davis todavía estaba atado contractualmente a Prestige Records, pero esto no supuso obstáculo alguno para la operación. Las dos compañias llegaron a un acuerdo por el que el recién formado quinteto de Miles simultanearía grabaciones para ambas. Durante las grabaciones de "Round...", nuestro trompetista satisfizo la deuda de 5 LP que tenía contraida con el sello de Bob Weinstock en una serie maratoniana de sesiones que produjeron los magníficos "The New Miles Davis Quintet", "Cookin'", "Workin'", "Relaxin'", y "Steamin'".

Desde luego, todas estas grabaciones contienen un capital jazzístico de primera magnitud, documentando la música del primer gran quinteto clásico de Miles Davis. Acompañando a Miles en la sección de vientos se hallaba un John Coltrane que ya empezaba a sobresalir por encima de la gran cantidad de excelentes saxofonistas tenores que poblaban una escena musical exhuberante. Coltrane  todavía tendría que atravesar su via crucis particular desenganchándose de la heroína, para despegar hacia el olimpo de los grandes pioneros de esta música, tal como el propio Davis había hecho unos años atrás. Una sección rítmica modélica capitaneada por Red Garland al piano, Paul Chambers al contrabajo y Philly Joe Jones a la batería completaban este combo altamente influyente y paradigmático, piedra fundacional del hard bop, estilo que reinaría en el jazz en los próximos años.

Si hay algún tema que destaca en la uniforme excelencia de todas estas grabaciones, sin duda es el que abre este disco, el inmortal clásico "Round Midnight" de Thelonious Monk. Davis inaugura la versión definitiva de esta balada romántica y nocturna, añadiendo una intro ya legendaria, mil veces imitada, y con la utilización de una sordina "harmon" con la que obtiene un sonido hiriente, penetrante, que se cuela por todos los poros de la piel. El solo de Coltrane doblando el tempo de la pieza es también magnífico, probablemente la primera interpretación de este saxofonista en la que ya se vislumbra la grandeza épica de su proyección artística posterior.

Hay mas momentos estelares en este primer disco para CBS: El frenético bebop parkeriano todavía presente en "Ah Leu Cha". Otra maravillosa balada, esta vez a medio tiempo, "Bye Bye Blackbird", donde brilla con luz propia el acompañamiento cargado de swing de la sección rítmica encabezada por Red Garland usando los acordes en bloque tan característicos de su estilo. "Two Bass Hit", un viejo tema compuesto por Dizzy Gillespie y John Lewis, donde Coltrane y Davis pasan del unísono al contrapunto en unos arreglos de infarto. Una nueva versión de "Budo", el tema interpretado por el famoso noneto liderado por el principe de la oscuridad a finales de los 40 cuando nació el cool, pero esta vez con unos arreglos que ya son puro hard bop. Todo un homenaje a Bud Powell, uno de los pianistas que pilotaron la transformación del jazz clásico en jazz moderno.
 
Desgraciadamente, lo que fué el inicio de la meteórica carrera de Davis en Columbia también fué el final de su aclamado primer quinteto clásico. En efecto, las tensiones internas entre el líder y sus díscolos colaboradores, a la sazón todos ellos yonquis impredecibles y poco disciplinados, dieron al traste con el proyecto. El inquieto y genial trompetista iniciaria una nueva experiencia musical, esta vez de la mano del arreglista Gil Evans en una serie de discos con el acompañamiento de una nutrida orquesta, aventura que comenzaría con su siguiente disco, otra obra capital titulada proféticamente "Miles Ahead". Pero a nosotros siempre nos acompañará ese sonido nocturno, inquietante, imperativo, de la sordina del principe de la oscuridad, invitándonos, cada vez que lo escuchamos, a ser testigos de un momento especial y culminante en la historia del jazz, rondando la medianoche.
  



jueves, 11 de abril de 2013

THE EDDIE DAVIS-JOHNNY GRIFFIN QUINTET - TOUGH TENORS AGAIN 'N' AGAIN

 
El saxo tenor. Si te gusta este instrumento, aquí tienes tu álbum y por cierto, también una de las portadas más desafortunadas de la historia del jazz grabado...
 
Coleman Hawkins, Lester Young, Ben Webster, John Coltrane… Los grandes tenores han contribuido casi tanto como los trompetistas a construir la gran leyenda de la era jazzística. Y este modesto álbum no es una aportación intrascendente en el contexto de esa historia. Al contrario, es un magnífico ejemplo de la fuerza, de la  vitalidad,  de la exuberancia, y también por que no, del exhibicionismo que puede residir en este capital instrumento, cuando se pone en las manos adecuadas.
 
Aquí nos encontramos de nuevo con Griff y Lockjaw, dos tenores coriáceos, frente a frente. Una fuerza irresistible contra un cuerpo inamovible. No es jazz moderno, ni tampoco tradicional. Es mainstream, jazz intemporal, música eterna, llámalo como quieras. La importancia de la grabación ha pasado desapercibida durante décadas. Por fortuna, su reciente reedición con una brillante remasterización, nuevas liner notes y un amplio reportaje fotográfico, devuelve al álbum parte de la relevancia que la historia le negó.
 
Pero lo verdaderamente único de este registro, por lo que debe ser recordado, es por la interpretación de dos baladas excepcionales: If I Had You, a cargo de Lockjaw y muy especialmente la increíble  "When We Were One" de Johnny Griffin, una de las más conmovedoras que hayamos escuchado. Bob Houston, autor de las notas del álbum, deja constancia de ello:
 
      "La única sorpresa puede ser que Johnny Griffin emerge como un escritor de soberbias baladas. When We Were One es su composición y este pequeño payaso bromista, desvela una importante veta de romanticismo en su maquillaje. Éste es para mi el punto culminante del LP, que gana inmensamente con el contraste entre la interpretación a flor de piel de Griffin y la de Lockjaw, ligeramente más lacónica, poniendo de manifiesto una personalidad tal vez mas consciente y desilusionada con el panorama de la vida…"
 
Bien, como no se puede decir mejor, aquí os dejo ya con la obra maestra de ese pequeño payaso bromista… Ah! y se me olvidaba, como guinda del pastel, la rítmica de la Kenny Clarke-Francy Boland Big Band, casi al completo, haciendo de las suyas. ¿Se puede pedir más?