sábado, 30 de marzo de 2013

BEN WEBSTER: EL SEÑOR DE LA BALADA

 
Benjamin Francis Webster, nuestro adorado Ben Webster, Maestro de maestros, Señor Supremo e indiscutible de la balada, miembro de los Tres Jinetes Del Apocalipsis del saxo tenor junto a Coleman Hawkins y Lester Young, uno de mejores y más influyentes saxos de todos los tiempos con Charlie Parker y John Coltrane, saxofonista inmortal...
 
Pero no, por desdicha no era inmortal, y su mítico saxo tenor (el legendario "Bessie") se apagó para siempre. Éste año se cumplirá el cuadragésimo aniversario de su muerte, excusa perfecta para recordar a éste monstruo del jazz, uno de sus mejores y más eximios multiinstrumentistas (violín, clarinete y sobre todo piano, donde demostró ser un consumado maestro), pero poco ante su ilimitado dominio instrumental del saxo...
 
Ben es otro de ésos monumentos a Kansas City, una de las ciudades pioneras del jazz, donde vieron la luz, se educaron o lograron la fama artistas como el mismo Ben, Charlie Parker, Lester Young, Coleman Hawkins, Count Basie... Ben, otro portento del jazz, comenzó, en los años treinta, formándose en las grandes big band del momento (Henderson, Wilson, Carter, Kirk) donde el poderoso sonido de su saxo, aunque aún primerizo, ya dejó su impronta... se estaba gestando un prodigio.
 
Pero hablar de Ben es hablar de la historia del jazz, y de uno de sus máximos valedores. Él no buscaba la segura pero anodina vida de músico "de banda", quería más, y su camino no se detuvo allí. Su próximo objetivo era el cúlmen para todo músico de jazz, la Orquesta de Duke Ellington, donde permaneció cuatro años curtiendo su estilo, pero su camino hacia el protagonismo solista estaba muy claro, y tras dejar a Duke formó su propio grupo. No le fué bien y volvió con éste, y su estilo se asentó definitivamente, y su reputación de rey de la balada, rubricada ya a finales de los cincuenta. Algunos de sus mejores solos pudimos oírlos allí, y de nuevo Ben buscó afianzar su carrera solista, donde creció ésa alternancia que ya nunca abandonaría, su faceta más lírica donde llevó la ternura y belleza al último extremo en las baladas más románticas posibles... pero también su lado más agresivo, con un fraseo brutal, en los tiempos más rápidos...
 
Y es que la mejor definición de Ben la formuló Rex Stewart, magnífico cornetista, que dijo que era el "Dr. Jekyll y Mr. Hyde" del jazz, pues podía, con idéntica facilidad, mostrarse como el más tórrido de los baladistas pero también como el más devastador killer del saxo, como expuso mil veces, demostrando de nuevo que era uno de los más completos y complejos saxofonistas del momento, de todos los momentos, puliendo definitivamente ésa característica tan suya, ése sonido 100 % Webster, su sensualidad, ése sonido cremoso, su vibrato, su característico chorro de aire que lo hace inconfundible, su tempo, ése detener el tema hasta que el silencio se torna insoportable... y entonces, su poderoso rugido vuelve, sorprendiéndote siempre... Ben Webster es uno de los mejores ejemplos del jazz más sobrecogedor y espléndido de todos, de una calidad a prueba de años, de décadas de siglos... Ben Webster, el jazzmen más atemporal de todos los tiempos.
 
 

COLECCION DE PINTURAS JAZZ NO END


La artista madrileña afincada en Valencia Elena Pérez Ayrault presentará en próximas fechas en nuestra ciudad la serie de cuadros "Jazz No End", inspirada directamente en el concepto y el espíritu de este vuestro blog, Nos sentimos muy honrados y emocionados por ello, ya que se trata de una extraordinaria colección de acrílicos sobre tabla que recrean portadas legendarias de discos y artistas por los cuales sentimos auténtica devoción. La recreación no es una mera copia sino que, al estilo de lo que haría un buen músico de jazz con un estándar, la artista explora la esencia de la portada y la transforma impregnándola de su estilo personal.
 
La interpretación de Elena busca, en el uso de un contraste blanco - negro muy polarizado, retratar la tensión vital que vivieron los protagonistas de las obras, músicos geniales que vivieron vidas peligrosas, turbulentas, con el azote de la droga y el alcohol siempre presente, la incomprensión de la sociedad americana de la época y el conflicto racial latente que obligó a algunos de ellos a imponerse un exilio voluntario en la vieja Europa.

 
Artistas como Charlie Parker, Bill Evans, John Coltrane o Art Blakey. Discos fundamentales en la historia del jazz como "Round About Midnight", la primera grabación de Davis para CBS, o "Our Man In Paris", el disco que grabó Dexter Gordon en Paris con expatriados de lujo como Bud Powell o Kenny Clarke... la colección es todo un lujo y un deleite para los aficionados al jazz en general, y está especialmente indicada para los que sintonizais con la esencia y el concepto de este blog en particular. En próximos posts os iremos informando de la fecha y lugar en que tendrá lugar la exposición de estas obras en la ciudad de Valencia.
 
Por nuestra parte iniciamos, con este ilusionante proyecto, una serie de posts dedicados a analizar con cierta profundidad los LP que forman parte de esta colección. Se trata de discos bien conocidos por vosotros, grandes obras que ocupan un lugar preeminente y bien consolidado en la historia del jazz, pero nunca estará de mas reivindicarlas a nuestro estilo, fuera de toda moda y tendencia, asíncrono con la actualidad rabiosa, intentando tender puentes entre el glorioso pasado y el incierto presente. Estais todos invitados.


jueves, 28 de marzo de 2013

ANÉCDOTAS A RITMO DE JAZZ: CHARLIE PARKER Y SU TROMPETISTA ALBINO


 
En el verano de 1.950, Charlie Parker, recorre con su quinteto los estados del sur de los Estados Unidos. A la trompeta el joven Red Rodney. Solo hay un pequeño problema: el trompetista es blanco. Para evitar los problemas raciales, en las actuaciones es presentado a la audiencia como "Albino Red: el negro albino cantante de blues". La gira es un éxito.

ANÉCDOTAS A RITMO DE JAZZ: CHET BAKER Y SU PEOR GRABACIÓN


 
En el año 1.969, el trompetista Chet Baker, apenas se recupera de la rotura de su dentadura, producto de la paliza propinada por unos camellos. Apremiado por sus penurias económicas entra en estudio de grabación para grabar una serie de cursis e intrascendentes melodías del compositor Steve Allen. De la trompeta de Baker, apenas salen algunas notas erráticas e incoherentes. La sesión es una catástrofe. Se trata del album ALBERT´S HOUSE; es una de las peores grabaciones de la historia del Jazz, o tal vez la peor.
 

miércoles, 27 de marzo de 2013

ANÉCDOTAS A RITMO DE JAZZ: LA MALA FAMA DE STAN GETZ


Stan Getz se ha ganado un puesto destacado en la historia del jazz por sus cualidades de formidable improvisador y poseedor de unos de los sonidos más hermosos al saxo tenor. Pero más allá de los aspectos artísticos, Stan Getz también fue tristemente famoso por sus excesos con el alcohol y por los incidentes violentos que se prodigaron en su vida personal y familiar. Tampoco entre sus compañeros músicos, era demasiado apreciado.  En cierta ocasión preguntaron a Duke Ellington si era posible hacer buena música, siendo una mala persona. La respuesta del maestro fue contundente: Stan Getz...

jueves, 21 de marzo de 2013

MILES DAVIS EN NEWPORT: EL NACIMIENTO DEL MITO


Miles Davis había comenzado su carrera como trompetista del quinteto del gran Charlie Parker. Contra todo pronóstico, Parker enroló en su conjunto a este joven aprendiz, inexperto e inseguro. Pudo ser casualidad, un capricho o la intuición de un genio, lo cierto es que su estancia al lado de Bird, le dio seguridad y prestigio. Pero a principios de los cincuenta, Davis, tras regresar de un viaje a Paris, se transformó en uno de tantos jazzmen yonquis obsesionados únicamente por conseguir la dosis diaria que mantuviera lejos el espectro de la abstinencia. Miles había caído, pero no iba a ser uno de aquellos perdedores que acabara sus días en prisión o muerto de sobredosis en una sórdida habitación de hotel. Su excepcional personalidad se rebeló contra ese destino fatal y a mediados de los años cincuenta consiguió dejar la heroína con la drástica técnica del cold turkey. Se encerró en la casa de invitados de su padre y sencillamente dejó de pincharse. Después de algunos días infernales allí dentro ya era un hombre nuevo. Miles había recuperado su vida, la confianza en si mismo y estaba dispuesto a triunfar. Ya no se dejaría pisar por nadie.

Pero el camino hacia la fama, el éxito y el dinero que ansiaba, era todavía largo. Para empezar tenía que convencer a los dueños de los clubes y productores discográficos, de que estaba limpio y dispuesto a cumplir sus compromisos. También estaba la cuestión de la imagen. Davis aborrecía a buena parte de la raza blanca y no estaba dispuesto a ser un Tío Tom que divirtiera o amenizara las fiestas de los blancos ricos. Así, se fue labrando una seductora imagen de rebeldía e intransigencia que rayaba la hostilidad. Guapo y elegante,  siempre bien vestido, airado y como él mismo diría, "limpio como un hijoputa".

Y por último, anhelaba conseguir un contrato con Columbia, el Cadillac de las discográficas. Un contrato con Columbia era una puerta a la gloria. La productora ponía a disposición de sus artistas los mejores estudios, músicos, productores, diseñadores, el marketing y la promoción mas sofisticados. Ellington, Brubeck o Erroll Garner, entre otros, formaban parte de la élite de artistas de Columbia y el glamour rodeaba a estos músicos como a las grandes estrellas cinematográficas de la Metro o la Paramount. Miles quería eso para él y por ello perseguía a George Avakian, productor de Columbia.

Avakian dudaba, en primer lugar porque tal vez no confiaba en que Miles hubiera escapado definitivamente de las garras de la droga. Columbia no se podía permitir contratar a un yonqui. Pero además, Miles estaba todavía ligado contractualmente con la discográfica Prestige de Bob Weinstock. Un productora de segunda fila, pero que le permitió sobrevivir en los años más duros de su adicción. Es cierto que Miles en su autobiografía cuenta la historia al revés y relata como George Avakian le perseguía para firmar con él a toda costa. Pero sabiendo lo fanfarrón y jactancioso que fue Davis toda su vida, daremos credibilidad a la más sosegada versión de Avakian, que cuenta como, cada vez que veía a Davis, éste le pedía "sign me up".


Fue el 17 de julio de 1955. Un domingo de verano en la localidad de Newport, durante su prestigioso festival de Jazz. Avakian se encontraba allí con su hermano Aram, disfrutando de la música de algunos de los grandes invitados de aquella noche, Dave Brubeck y Count Basie. Entre ambos conciertos se había programado una breve sesión all-stars con algunas figuras del jazz "moderno": Thelonious Monk, Gerry Mulligan, Zoot Sims, Percy Heath y Connie Kay. Miles Davis, que andaba por allí, se unió a ellos y uno de los temas que interpretaron fue la icónica balada de Monk, 'Round Midnight. El impacto del solo de Miles,  sobre el público y en especial sobre Avakian, fue definitivo. A mitad de la pieza, Aram se aproximo a su hermano y le dijo al oido: contrátale ahora. Y así fue. Para el mes de octubre de ese mismo año, Miles ya estaba grabando para Columbia, incluso antes de la finalización de su contrato con Prestige. Con aquellos primeros temas, se publicó el álbum 'Round About Midnight, el comienzo de una larga relación artística y comercial entre Miles y Columbia. Tal vez la más fructífera e influyente de toda la historia del jazz. El resto ya es historia…  Por fortuna The Voice Of America, grabó aquel histórico momento y su registro nos permite regresar una y otra vez a aquella cálida noche de Newport, en la que nació un mito.


domingo, 17 de marzo de 2013

JAZZ NO END EN EL JIMMY GLASS - 15 DE MARZO DE 2013

Javier Vercher en plena improvisación

Ya hemos comentado en algunas ocasiones que este blog no es un blog de actualidad, pero la ocasión lo merece y no podemos por menos que relataros el improbable milagro que sucedió una noche de Fallas en el Jimmy Glass de la Calle Baja en el barrio del Carmen de Valencia. Ni más ni menos que la redacción de Jazz No End al completo disfrutando de una gran actuación. Un quinteto de lujo con dos grandes saxofonistas, el neoyorquino afincado en Madrid Bob Sands y el madrileño Javier Vercher, residente en Nueva York durante muchos años y actualmente afincado en Valencia. La rítmica la presidió el multiinstrumentista Jorge Rossy, que sorprendió con una gran interpretación al piano a los que estábamos acostumbrados a escucharle en multitud de grabaciones sentado a la batería (recordamos la excelente serie "The Art of the Trio" en el trio de Brad Mehldau). Completaron el quinteto el contrabajista americano Dee Jay Foster y el batería húngaro Ferenc Nemeth.
 
 

Bob Sands soleando
 
La actuación tuvo grandes momentos, algunos en la tradición de combos de doble saxofón como el de Eddie Davis y Johnny Griffin, otros más  aventureros, con Javier Vercher improvisando magníficamente en un estilo hard bop progresivo escuela Joe Henderson, o Bob Sands en el estilo baladista voluptuoso y granítico de un Dexter Gordon. En conjunto, una gran noche para el jazz en una Valencia incendiada por las Fallas, que terminó con una divertida jam session donde Jorge Rossy se sentó a la batería para, junto con Dee Jay Foster, proveer la base rítmica a los participantes, en un ambiente distendido y relajado.
 
 
Jam Session en el Jimmy


 

viernes, 15 de marzo de 2013

ANÉCDOTAS A RITMO DE JAZZ: BIRD Y SU SAXO DE JUGUETE

 
             En la noche del 15  de Mayo de 1.953, los asistentes al concierto organizado por la New Jazz Society en el Massey Hall de Toronto, en Canada, se preparan para escuchar a los grandes "gurus" del Be-bop Dizzy Gillespie y Charlie Parker. Parker llega a Canada sin su instrumento y los organizadores consiguen en una tienda de instrumentos musicales, un saxo de plástico blanco. En esas condiciones Gillespie y Parker llevan su enfrentamiento personal al escenario y el "pájaro" vuela como nunca con su increible instrumento de juguete. La grabación es una leyenda del Jazz moderno.  
 
 

domingo, 10 de marzo de 2013

CHARLES MINGUS: MINGUS AH UHM (1959)

 
Un muy buen año para Charles Mingus y para todos sus seguidores. En 1959 grabó otras dos obras maestras como "Blues And Roots" (para Atlantic) y "Mingus Dinasty", también para Columbia. En este disco, generalmente considerado como su obra mas equilibrada y perfecta, Mingus utiliza como instrumento para la exposición de sus teorías musicales un plantel excepcional de músicos, todos ellos fieles seguidores de su particular religión.
 
Lo primero que el aficionado nota en esta y otras grabaciones clásicas del Mingus de los 50 es el férreo y probablemente dictatorial control del Mingus lider sobre el discurso musical de los miembros del grupo. Ello era necesario porque en el genio creador de Mingus ya convivian plenamente dos conceptos contrapuestos (libertad y control) que proporcionaban a su música ese aliento puramente jazzístico pero de una perfección formal inmaculada y cristalina. Por este método Mingus extrae lo mejor de los músicos de la sesión. Nunca Horace Parlan ha tocado tan bien, tan en su sitio, dotando a los distintos temas de una base armónica tan sutil como efectiva. Tanto Booker Ervin ( Goodbye Pork Pie Hat) como John Handy ( Open Letter to Duke) proporcionan los mejores solos de su competente historial en los espacios que los arreglos de Mingus dejan a la necesaria improvisación de los instrumentos solistas. Por su parte, Shafi Hadi evoca eficazmente a Parker en Bird Calls, y los trombonistas Dennis y Knepper ejercen una función eminentemente contrapuntística pero sin perder protagonismo como lo demuestran en Jelly Roll, proporcionando esas referencias al jazz antiguo tan necesarias en un homenaje al pianista de ragtime J.R. Morton.
 
Hablando de homenajes, en este disco todo lo es. Aparte del mencionado Morton, tenemos a Ellington y Johnny Hodges en Open Letter to Duke, Parker y el be-bop en Bird Calls, Lester Young en Goodbye Pork Pie Hat y, por que no, Mingus en Self Portrait in Three Colors. También homenaje pero paródico y corrosivo en Fables Of Faubus, dedicado con afecto a Orval Faubus, gobernador racista de Arkansas. No conocemos testimonios gráficos de tan singular personaje, pero el tema de Mingus tiene una fuerza descriptiva portentosa, retratando a un ser profundamente repugnante y ridículo.
 
Por último resaltemos dos hechos más: la presencia de un batería excelso como Dannie Richmond, el mas fiel de los Mingusianos. Y la atonalidad, un factor de decisiva importancia en posteriores obras de Mingus cuya casi total ausencia en esta grabación la configura como una de las obras más accesibles del maestro. Un inmejorable lugar por donde empezar a amar su inmortal música.
 
 
 


sábado, 9 de marzo de 2013

THE KENNY CLARKE FRANCY BOLAND BIG BAND

 
 
Cuando la perspectiva del tiempo nos permita escribir la verdadera historia de Jazz, alguien se acordará de la Kenny Clarke-Francy Boland Big Band, porque en los pocos años, que estos maravillosos músicos permanecieron juntos, vertieron mas fuerza, energía, swing y sinceridad musical que la que podemos encontrar en todo el panorama del Jazz de  los 80 y los 90. La CBBB pertenece a esa época en la que el jazz norteamericano se permitió el lujo de echar a la calle a toda una generación de grandes músicos que tuvieron la mala suerte de vivir una época en la que, por un lado, los genios abundaron en el patio jazzistico de aquel pais y por otro, el Jazz había dejado de ser una música popular, para pasar a convertirse en un fenómeno cultural elitista; la juventud americana que vibraba con el rock, se perdía en las intricadas  armonías de "Giant steps".

De este modo, estos músicos desembarcaron en Europa para vivir un agridulce exilio, un nostálgico y crepuscular paseo por las ciudades del viejo continente. Cargados de recuerdos y en ocasiones, de un vago resentimiento, recorrieron de éxito en éxito los clubes de toda Europa, músicos como Dexter Gordon, Johnny Griffin, Benny Bailey, Ben Webster, Chet Baker, Don Byas, Kenny Clarke y tantos otros.  ¡Casi nada!  media historia del Jazz olvidada en las callejas del viejo Paris, de Copenague, de Londres o de Madrid.

Pero aquí se encontraron con el público mas entusiasta, con una admiración y casi devoción que nunca hubieran podido soñar en Estados Unidos. Y en este escenario surgió la Clarke-Boland Big Band, el sueño del productor italiano Gigi Campi, que aunó, como si se tratara de una gran familia, a los mejores musicos americanos exiliados en Europa con los mejores músicos de jazz   europeos. El mismo Campi pensaba que la idea de la CBBB era "limitada, imposible su éxito económico y de pesadilla su organización", pero aún así llevó a cabo su idea... con increibles resultados.

Desde el primer momento que escuchas la banda, sabes que hay algo especial: pueden ser los arrolladores arreglos del pianista belga Francy Boland; el propio Kenny Clarke afirmaba que la orquesta nunca tocaría arreglos de otro músico, podría tratarse del swing que a la orquesta le proporciona la presencia de ¡dos baterías!, el maestro Kenny Clarke y el británico Kenny Clare, impulsan la orquesta como una locomotora; tal vez se trate de la calidad de sus solistas: Griffin, Bailey, Sahib Shihab o los europeos Derek Humble, Kenny Wheeler,  Tony Coe o Ronnie Scott, ninguno de ellos precisa presentación. Probablemente se trata de la unión de todos estos factores.

Durante los años que la CBBB permaneció unida, grabó un puñado de discos, la mayor parte para discográficas independientes europeas como MPS. Cada uno de ellos es una lección de genio musical, pero sobre todo, de humildad. Es la demostración de que para hacer JAZZ, con mayúsculas, no es necesario disfrazarse de guru ni vivir ningún tipo de experiencia espiritual, mas allá de la que puede proporcionar un par de tragos de J&B... o alguno mas.  Y en su recorrido, grabaciones de culto como "Sax No End", "All Smiles", "More Smiles", "Fellini 712", Change of Scenes  y muy especialmente "At Ronnie Scott´s", album éste que recoge la electrizante actuación de la banda en el mítico club londinense; todos ellos deben figurar en la discoteca de un buen aficionado como verdaderas obras de arte, joyas de coleccionista. Y tal vez, por encima de todos ellos, el álbum que os sugerimos "At Her Majesty´s Pleasure", grabado en el mejor momento de la banda, unos meses después de su aparición en el Ronnie Scott. La conjunción y la empatía lograda entre los miembros de la banda es evidente. Los músicos recorren con increible agilidad los complejos arreglos de Boland  y el diálogo entre los solistas, especialmente entre los tenores - Griffin, Coe y Scott - es, en ocasiones, emocionante; las composiciones del propio Boland de sinuosas líneas cromáticas resultan el material perfecto para el lucimiento de los músicos y, en concreto, la balada "Holloway",  interpretada por el tenor Tony Coe, es de un perturbador lirismo.

La nave del olvido hace tiempo partió para la CBBB, pero su música, por ventura, ha quedado para aquellos que nos resistimos a creer que la única música buena es aquella que nos dicen que debemos escuchar o que los genios del Jazz se encuentran únicamente en los escaparates de las grandes discográficas o en las listas del Down Beat.

    Monsieur Boland. Merci beacoup.
 

miércoles, 6 de marzo de 2013

BIRD: LAS GRABACIONES DIAL


Durante varias legendarias sesiones de madrugada en el club Minton´s de Nueva York germinó el estilo que terminó impulsando al Jazz hacia una vertiginosa espiral de creatividad que lo convirtió en la música clásica del siglo XX. El Bop, de la mano de pioneros como Dizzy Gillespie, Thelonious Monk y Kenny Clarke, fue una bomba contracultural que sacudió los cimientos de la sociedad americana de posguerra, una sociedad ilusionada y con ganas de descubrir nuevos horizontes después de la tragedia. No obstante, nada hubiera sido lo mismo sin una figura descollante, un artista genial que sirvió de referencia para esta radical redefinición del Jazz que cambió para siempre la manera de tocar de los músicos y la manera de escuchar de los aficionados. Charlie Parker, arquetipo del músico impredecible castigado por las drogas y el alcohol, poseyó el don divino de la creatividad que unido a una asombrosa técnica le permitió alcanzar las mas altas cimas de la expresividad alcanzando sin duda alguna el olimpo de figuras históricas transitado hasta ese momento por otros revolucionarios como Louis Armstrong o Duke Ellington. Y todo ello pese a su tortuosa vida salpicada de escándalos y su penosa muerte prematura a los 35 años.
 
La compañia Dial Records fue fundada por Ross Russell en Hollywood en el año 46. Las grabaciones de Charlie "Bird" Parker para este sello se encuentran entre lo más imprescindible de su producción, de una importancia solo comparable a la de las Savoy o las Verve. Los dos volúmenes aqui reseñados contienen todas las tomas elegidas de las 8 sesiones registradas, mas algunas perlas como la Jam Session grabada en la casa de Chuck Kopely en Los Angeles o varias tomas alternativas escogidas, de las cuales la más interesante desde el punto de vista histórico es la del famoso "break" de alto de Night In Tunisia. En las primeras sesiones se puede escuchar a Bird al lado de músicos de sesión de la costa oeste (aparte de un jovencísimo Miles Davis) interpretando auténticos clásicos de nuevo cuño, en su mayoría basados en estructuras básicas como el blues o los standards de Tin Pan Alley. Bird reconstruye a su antojo su herencia musical, fabricando nuevas líneas melódicas que transcurren con una abundante profusión de certeras notas sobre bases armónicas conocidas y a un tempo generalmente endiablado. Entre estas sesiones se encuentra una pieza especialmente dramática y de un enorme interés histórico: la famosa interpretación de Loverman, donde el oyente atento puede casi palpar el tenso ambiente reinante: Bird improvisa de una forma caótica, entrando a destiempo y desafinando de una manera completamente inusual en un músico de su calibre. Los músicos que le acompañan se miran unos a otros y tocan con poca convicción, seguros de que la toma no es válida debido al estado catatónico de su líder. Después vienen The Gipsy, BeBop y después el colapso de Parker, que se desploma en el estudio de grabación. Aquella noche una habitación del Civic Hotel de Hollywood estalló en llamas. Parker, bajo los efectos del fenobarbital, fué maniatado y enviado a la cárcel del condado, desde donde daría con sus huesos en el Camarillo Hospital para una cura de desintoxicación. Pura historia del Jazz.
 
El resto de sesiones son magníficas, ya que después de su estancia en Camarillo Bird vivió una época de cierta estabilidad mental. De vuelta en Nueva York y con la aureola del mito sobre su cabeza, comenzó a buscar músicos para formar un quinteto estable. Miles Davis, también de vuelta, era una opción clara para la trompeta. Una sólida sección rítmica formada por Duke Jordan al piano, Tommy Potter al contrabajo y el sensacional Max Roach a la batería completó un combo que contribuyó como ninguno a engrosar la leyenda. El Bird de estas grabaciones es un músico relajado, en plena forma tanto mental como física, que vuelca toda la intensidad de sus emociones en su magistral improvisación. Miles Davis elabora sus solos generalmente en registros medios, especialmente en las baladas, donde demuestra que puede haber inspiración donde no hay pirotécnia (este es uno de los hallazgos de Davis que le convirtieron en mito por derecho propio). Max Roach transforma con sus solos y acompañamiento la forma de entender la batería moderna.
  
Baladas inmortales como Embraceable You, Don´t Blame Me, My Old Flame. Tempos rápidos como Scrapple From The Apple (basado en la secuencia de acordes de Honeysuckle Rose), Dexterity y Crazeology (I Got Rythm), blues nerviosos y frenéticos como The Hymn (Wichita Blues) o a tempo medio como Bongo Bop. Un legado musical incomparable que el buen aficionado debe saberse casi de memoria. Imprescindible.